El Labrador Retriever en la caza

De entre todas las razas cobradoras o retriever destaca una por derecho propio debido a su eficiencia en este apartado. Me refiero al Labrador Retriever cuyas capacidades innatas, anatomía, carácter y adiestrabilidad le hacen ser el mejor especialista. Probablemente el hecho de que otras razas afines, como el Golden o el Flat posean un manto de pelo tan atractivo haya perjudicado en la selección para el trabajo.

Labrador-Negro-Caza

Jonás de espera

Sea como sea el Labrador Retriever dentro del grupo de los Retrievers, es, en general, el animal más robusto, tanto física como temperamentalmente hablando. Posee un mayor instinto de caza, llegando a ser incluso un digno levantador y un apasionado por el cobro casi de manera obsesiva. Así mismo, el Labrador es el más tenaz, templado y tesonero ( las tres “T” del cobrador ideal ). Su grado de inteligencia le sitúa en los puestos más altos de la tabla de Coren, lo que le hace sumamente resolutivo y rápido en aprender. Por eso mismo muestra un gran nivel de confianza en sí mismo, por lo que hace gala de iniciativa sobrada cuando la caza herida lo exige. Si a todo ello le sumamos su elevada nobleza y su gusto por complacer y servir al amo nos encontramos con un perro que traerá a la mano con prestancia y con un mínimo adiestramiento desde cachorrillo.

Labradores-caza

Oliver y Blanky esperando para entregar sus perdices

Por otra parte, no debemos olvidar que la raza del Labrador Retriever, según la leyenda,
procede de un cruce espontáneo y natural de un perro extraviado y una nutria solitaria, allá por las islas de Terranova. Anécdotas aparte, hemos de aceptar que ningún cánido se acerca tanto a la anatomía del mustélido acuático como el Retriever: pelo apretado y oleaginoso, borra o subpelo de anátida, manos abiertas, cuerpo cilíndrico y con tendencia a acumular grasa y como no, su típica cola “de nutria“corta y ancha.

Su eficiencia en el líquido elemento y el placer que siente al zambullirse no tienen parangón. Pronto aprenden a seguir con seguridad el rastro de partículas olfativas que deja un ánade en suspensión sobre la superficie del agua, como si de un rastro de sangre en tierra se tratara. ¡Hay que verlo para creerlo!.

Labradores Retriever cobrando patos

Jonás y Tula cobrando patos

La misma erudición demuestran cuando, desde el puesto, memorizan uno tras otro donde las aves abatidas dan el pelotazo. Su facilidad para el cálculo de distancia en el terreno y para la retentiva especial hace pensar que nazcan con un GPS implantado en el cerebro.

Labradores memorizando la caida de piezas

Sol y Ringo memorizando dónde caen las piezas

Por último, su baja sensibilidad corporal y su arrojo le capacitan para, a pesar de su corpulencia, penetran en zarzales, espinos o carrasqueras con la misma facilidad de un Teckel. ¿Cómo es posible esto? Pues porque si no encuentran hueco lo hacen a bocados. Yo he sido testigo en muchas ocasiones cómo el Labrador Retriever, una vez confirmada la localización de la perdiz pinchada en la profundidad de un zarzón, se fue abriendo sitio, cual “tuneladora implacable”, a dentelladas.

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Pipo y Sombra esperando para entregar sus palomas

Dentro del panorama español de la cría del Labrador Retriever para el trabajo destaca Pedro García con sus Labradores de Abantueso, que provienen como no podía ser de otra forma de ejemplares criados en el país que creó la raza y que mejor ha sabido mantenerla en la función para la que fue creada: la caza, además de pertenecer también a las mejores líneas de belleza.

Para crear esta línea de Labrador Retriever de Abantueso su responsable acudió a afijos de gran solera y comprometidos tanto en el aspecto morfológico como en el funcional, teniendo muy en cuenta cualidades como el olfato, la pasión, la velocidad o el cobro combinadas con una morfología adecuada al estándar del Labrador Retriever. Pero, además de todo esto, Pedro García sabe que sin una escrupulosidad exquisita durante todo el proceso de cría, no se pueden alcanzar cotas tan altas como criador de buen Retriever. Por esto, este criador tiene como norma inquebrantable realizar test de carácter y temperamento así como controles exhaustivos de salud (displasia de caderas, codos, taras oculares, etc.) además de someterles al trabajo de campo que tanta información le da para poder apoyar una crianza con garantías. Así mismo, no deja de elaborar exámenes continuos e investigaciones de las mejores líneas de sangre inglesas para incorporarlas a sus perreras y así mejorar constantemente los resultados de la cría.

Labradores-Cobrando-Caza

Pía y Niva cobrando piezas

El Adiestramiento

Hemos de reconocer que pocas razas de caza demandan menos adiestramiento que el Labrador Retriever por todas las cualidades antes enumeradas. Quizás la tarea fundamental del dueño no sea otra que la de mimar y potenciar dichas capacidades genéticas. Pero qué duda cabe, un adiestramiento natural basado en un enfoque positivo (reforzamiento positivo, motivación, juego y minimizado castigo y presión) pueden llegar a elevar el trabajo del Retriever al grado del virtuosismo. Para empezar, debemos prestar especial atención a la obediencia básica con el objeto de alcanzar el control del perro en cada situación y fortalecer el respeto y el liderazgo que el dueño debe trasmitir en todo momento, social y de trabajo.

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Petra, Blanky y Oliver…

Del mismo modo, una obediencia básica bien consolidada aumenta la capacidad y disposición de respuestas del perro a nuevas órdenes (direccionales, de control, deporte, etc). Siendo el Labrador Retriever un perro poco dado a alejarse en exceso del guía y con una tendencia a establecer un fuerte lazo emocional con él, la respuesta a la llamada suele ser fácil de obtener con unas cuantas sesiones de silbato condicionado con comida. Pero si este aspecto de la obediencia básica es fundamental en ellos es el ejercicio combinado de “echado-quieto”. Una vez comprendido este ejercicio y la secuencia del ojeo o el paso, donde debe asumir la más absoluta inmovilidad hasta la finalización de la tirada, el Labrador Retriever acepta su papel con mayor sumisión y tranquilidad que cualquier otra raza.

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…en una sesión de entrenamiento

He visto a grades cobradores de acción como Springers o Drahthaars, rebullir y gemir incontrolables en el puesto mientras un Labrador Retriever experimentado se dormía, bajo la tormenta de tiros, echando una cabezadita en espera de su turno. Otra faceta del cobro que debemos trabajar, de forma lúdica, desde temprana edad, es la de mantener el objeto (pelota-rodillo-apport) o pieza muerta dentro de la boca, de modo que no la suelte hasta que le sea requerido. La aplicación de cualquier método de cobro forzado es contraproducente e innecesaria en el Retriever. Si nos vemos obligados a realizarlo es porque algo hemos hecho mal previamente. Los comandos direccionales son muy trabajados por los guías de competición y son, por supuesto, de gran ayuda a la hora de realizar “cobros ciegos”, pero para el “aficionado de a pie” bastará la propia experiencia de campo para que nuestro Labrador Retriever comprenda los gestos y su significado con prontitud.

Por Ricardo Vicente Corredera
Instructor de Movilidad con Perros-Guía en la Fundación ONCE y Coordinador de Cursos de Adiestramiento en la Real Federación Española de Caza.

Para interesados en la formación del adiestramiento del perro de caza, contactar:
ricardovicentees@yahoo.es
Tel. 659 03 57 25

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