Salvamento Acuático Labrador Retriever

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Nuca acudiendo rápidamente al rescate

El por qué de la elección de un Labrador

Siempre tuve claro que quería un Labrador Retriever. Nunca he podido evitar observar con admiración a esos pacientes perros guía que sin rechistar y con clara devoción ayudan a sus amigos humanos en su día a día. No es un secreto la fama que tienen de animales nobles e inteligentes y su aspecto, con esa expresión dulce y despierta y esa estructura tan armónica me hacía pensar que no había perro más perfecto. Por lo tanto, cuando llegó el momento, la única duda que tuve fue la de qué cachorro de Labrador Retriever elegir.

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Practicando juntas obediencia en tierra

Llegada de Nuca a casa / primeros momentos

La llegada de Nuca a casa fue toda una revolución. Su enorme vitalidad y unas inmensas ganas de conocer y disfrutar el mundo que la rodeaba pusieron a prueba todos nuestros recursos. No obstante tenía claro que cuando creciera se convertiría en el mejor de los perros. Ahora, con el paso del tiempo, estoy convencida de que en aquel momento aún me quedé corta. Para mí un Labrador Retriever no es el mejor perro, es mucho más que eso, para mí sin ninguna duda mi Labrador es mi mejor compañero.
A pesar de su locura inicial en seguida me di cuenta del gran potencial que escondía y de la facilidad con que aprendía todo lo que la enseñaba. Únicamente necesitaba recurrir a mi sentido común para que ella entendiese e hiciese con ilusión lo que la estaba pidiendo. Con simples gestos y con su gran intuición aprendía incluso cosas que ni siquiera me planteaba enseñarle. Un ejemplo muy simpático y que aprendió desde muy pequeñita fue a despedirse de la gente. No hay más que decirle: “Nuca, despídete” y ella se contoneará con mucha alegría alrededor de esa persona que ya ha terminado su visita. Hubo pocos ingredientes necesarios para que la primera vez que se lo pedimos lo aprendiera rápidamente: simplemente el gesto de señalar, un tono de voz cómplice y alegre y una extremada inteligencia que captó a la primera lo que queríamos de ella. La fiesta que se montó posteriormente no dejó lugar a dudas en su cabecita y le quedó muy claro que lo que acababa de hacer era lo que le habíamos pedido.

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Nuca, equipada de salvamento, siempre atenta

Contacto con el salvamento

Desde un principio tuve la inquietud de realizar con mi Labrador Retriever algún tipo de actividad hacia la que pudiese enfocar aquella enorme vitalidad, le mantuviera físicamente en forma y que a la vez nos resultase divertido a ambas. Un buen día, a través de unos amigos,  se nos abrió una ventana hacia una disciplina que para nosotros en aquel momento era una absoluta desconocida: el salvamento acuático con perros.

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Recate de maniquí

Historia del salvamento

El salvamento en agua es una actividad que tradicionalmente ha estado ligada a los perros de raza Terranova. Hay muchas historias que hablan de Terranovas salvando la vida de pescadores caídos al mar, incluso circula una leyenda que cuenta cómo un Terranova salvó al mismísimo Napoleón Bonaparte de morir ahogado.

Actualmente esta disciplina está siendo desarrollada además por otro tipo de razas afines al agua, entre las que lógicamente y ocupando un puesto de honor se encuentra el Labrador Retriever. Su pasión por el agua, su gran inteligencia y ese apego que siente hacia el ser humano hace que asimile este trabajo con inusitada rapidez, poniendo en su desempeño una motivación y eficacia sin igual.

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Salvamento de un surfista inerte

Reglamento

A pesar de que en algunos países como Francia o Italia el salvamento acuático con perros está legalizado y se utiliza en muchas playas, en España de momento no está contemplado por lo que su realización no va más allá de ser un hobby, ejercicio o actividad que poco a poco se intenta ir fomentando desde las diferentes entidades que se han entregado a este fin.
Aún así los diferentes clubes de algunas de estas razas afines al agua disponen de su propio reglamento en el que están especificados los diferentes grados que es necesario ir superando para que el perro consiga finalmente su título oficial de “Auxiliar de Costa”.
Normalmente constan de cuatro grados a los que hay que sumar uno adicional con el que se consigue el grado profesional u operativo.

Descripción de los grados de salvamento y entrenamiento desde el inicio

Para comenzar a entrenar a un Labrador Retriever en el primer grado no hay más que echar mano de sus instintos naturales. Los primeros ejercicios son básicamente de cobro, teniendo que recoger un apport lanzado al agua desde diferentes lugares. Con un entrenamiento básico en tierra previo a su aplicación en el agua realizarán estos ejercicios sin ningún problema ya que es una actividad para la que un buen labrador estará “programado”.

Avanzando un poco en dificultad en un segundo grado nos encontramos con que, en lugar de un apport, lo que deberá recoger el Labrador son maniquíes, tablas de surf y personas que piden auxilio desde el agua. En este último caso entra en juego su apego hacia el ser humano, ya que ellos terminan asimilando que lo que están haciendo es ir en ayuda de una persona que se encuentra en apuros y lo hacen con la mejor de las disposiciones. Empezando poco a poco, sin que la victima realice demasiados aspavientos (simplemente llamar su atención) para no asustar al perro conseguiremos que éste se acerque hacia esa persona y, una vez a su lado, regrese hacia la orilla con la persona agarrada a uno de los aros de su arnés de salvamento.
Cuando el Labrador tenga asimilado el ejercicio iremos aumentando poco a poco la intensidad de los gritos, para que de este modo el perro vaya cogiendo confianza.

En el tercer grado el Labrador Retriever tiene que aprender a distinguir entre una persona que pide ayuda desde el agua (el caso anterior) y una persona que se encuentra inconsciente flotando en el agua sin ningún movimiento y sin pedir auxilio. En este caso el perro tendrá que aprender a coger “manga”, es decir, agarrar a esta persona por la muñeca y llevarle a salvo hasta la orilla. Este ejercicio es algo más dificultoso de hacer entender a un perro. Desde cachorro le hemos enseñado que a las personas no se las agarra ni se las muerde y esto para un Labrador Retriever es sagrado. Habrá que enseñarle bajo la orden “coge” a agarrar una muñeca con la presión justa para no hacer daño. Es uno de los ejercicios más difíciles de conseguir dentro del salvamento, pero una vez asimilado por nuestro perro tendremos mucho camino recorrido.

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Rescate de bañista cosciente mediante arnés de salvamento

No obstante, una vez puesto en práctica éste ejercicio dentro del agua, vemos que nuestro Labrador puede llegar a sorprendernos de nuevo. Al comprobar que esa persona en apuros no tiene movilidad y, por lo tanto, no va a poder agarrarse a los aros de su arnés, probablemente ponga su inteligencia en marcha y no tarde en resolver la situación cogiendo a esa persona de algún modo. Únicamente habrá que orientarle en el modo de hacerlo adecuadamente.

En un último grado se valorará la eficacia del conjunto perro-guía realizando diferentes rescates complejos y con varias “víctimas” a la vez. La finalidad de este grado es la realización de rescates operativos, en los que el perro y su guía trabajan de forma conjunta, siendo el perro un apoyo importante para el socorrista que verá mejoradas sus posibilidades de actuación gracias a su incondicional ayudante. En un rescate normal el socorrista tendrá que emplear todo su tiempo y energía en recoger y trasladar a la víctima hasta la orilla, mientras que con un perro de apoyo que remolque a ambos hacia la orilla el socorrista podrá ir tratando a la víctima, con lo que se ganarán unos minutos fundamentales en una situación crítica. Hay que aclarar que un perro nunca practicará el salvamento por sí mismo ni será él quien tome las decisiones, sino que siempre deberá trabajar en equipo junto a su guía,  que será quien le indique cuándo y cómo intervenir.

 

Otra habilidad que nuestro Labrador deberá dominar antes de finalizar su formación es la entrega de objetos, otro ejercicio muy complicado de entender para un Labrador Retriever.  Su genética le ha enseñado a cobrar objetos y devolvérselos a su guía, y lo que le estamos pidiendo en éste ejercicio es que realice todo lo contrario, es decir, que parta del lado de su guía con un objeto, se lo entregue a la persona que se le indique y regrese de nuevo al lado de su guía sin nada en la boca. A pesar de ir en contra de su naturaleza de cobrador, nuestro Labrador Retriever aprenderá a realizar este ejercicio en poco tiempo gracias a su enorme inteligencia y su afán de colaboración. Éste ejercicio es de gran utilidad y sirve, por ejemplo, para acercar un remo a una embarcación que haya quedado a la deriva o para llevar una cuerda a un surfista que no es capaz de regresar a la orilla.

 

Todos estos ejercicios en agua van acompañados de un entrenamiento en obediencia a base de diferentes circuitos realizados en tierra. Estos ejercicios van desde las órdenes más sencillas (sienta, tumba, quieto,…) en los primeros grados hasta la realización, en su fase más avanzada, de variados ejercicios de diferente complejidad que el guía solicitará al Labrador Retriever en un entorno lleno de tentaciones y distracciones.

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Nuca acercando a una persona inerte a la barca

Finalidad del Salvamento Acuático con perros

El objetivo final del entrenamiento de perros para salvamento en agua es conseguir un colaborador preparado que pueda realizar todo tipo de tareas dentro del agua, desde recuperar un objeto caído de una embarcación, hasta acompañar a su guía en los rescates más complejos en las situaciones más adversas; un perro que trabaje de forma estrecha con su guía y que esté pendiente de lo que éste le solicita en cada momento.

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Duna de Abantueso entrenando en salvamento con Esther

Un rescate real puede estar muy lejos del estándar de ejercicios que se practica en un entrenamiento ya que es imposible llegar a conocer todas las circunstancias que se pueden dar en una situación real de peligro, por eso es imprescindible que nuestro perro tenga una formación muy completa y sepa realizar con soltura todas las tareas aquí descritas antes de poderse considerar operativo.

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Montse y Nuca tras terminar el entrenamiento en “su momento”

Nuca y yo tuvimos la inmensa suerte de sumergirnos en este apasionante mundo a través del Grupo de Trabajo y Salvamento Acuático Canino Soscan, una asociación a la que vimos nacer y en la que hemos encontrado una nueva vida llena de buenos amigos y amor por los perros. Nuca ha demostrado desde el primer día tener muy buenas aptitudes para el salvamento, pero todavía nos queda mucho por aprender y un largo camino por recorrer. No obstante mi mayor satisfacción es, sin duda, ver a mi Labrador feliz y motivado. Ella no sabe que sus rescates no son reales, por eso es emocionante ver cómo pone todo su empeño y preocupación en cada ejercicio que realiza, como si verdaderamente la vida de esa persona estuviera en peligro.

Por MONTSE CASTAÑO ARAUJO
Guía canino y Socia Fundadora de SOSCAN

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